Diariamente nos exponemos a miles de datos informativos, vivimos en plena era tecnológica. Pero, los seres humanos, seguimos anclados a creencias y miedos muy parecidos a los de nuestros antepasados.

Todos seguimos unos patrones parecidos de comportamiento basados en estos miedos e ideas, sin percatarnos a veces que están desfasadas o que ya no forman parte de nuestra forma de vivir actual.

¿Cuáles son nuestros miedos más comunes?

  • A la muerte.
  • Al abandono.
  • Al dolor.
  • A no ser amados.
  • A no ser suficientes para.

No nos damos cuenta de que esto es sólo una tapadera que cubre nuestra verdadera misión en la tierra

  • Vivir y ayudar a otros a vivir.
  • Ser cuidados y cuidar a otros.
  • Ser felices y dar felicidad.
  • Ser amados y amar a otros.
  • Ser suficientes para otros y para nosotros mismos.

¿Cuáles son las creencias más extendidas?

  • Si siempre se ha hecho así, quién soy yo para cambiar esto.
  • El dinero corrompe y cuesta mucho sacrificio ganarlo.
  • Si duele o pica, es que está sanando.
  • La felicidad es sólo para unos pocos.
  • Me ha tocado a mí.

¿Quién en su “sano” juicio no ha pensado alguna de estas frases por lo menos un par de veces en su vida?

Pues déjame decirte que todo lo anterior se resume en una frase:

NUNCA HAS SIDO REALMENTE TÚ

Antes de encontrar a nuestro Yo verdadero hay capas, corazas, máscaras o como te apetezca llamarlo de ideas y miedos.

Hemos adaptado toda nuestra vida en base a una de las necesidades primarias: La aceptación.

Pero la aceptación mal entendida, dando el poder a los otros.

Olvidando que la principal aceptación es la que debemos darnos a nosotros mismos.

¿Cómo esperas ser aceptado por los demás si no te aceptas a ti mism@?

No podemos ver reflejado en otros lo que no reflejamos nosotros.

Ya lo tienes, ya lo sabes, pero lo has obviado  porque empezaste a vivir de manera acorde a los demás, para buscar un amor ficticio porque quien no te conoce de verdad no puede darte amor verdadero.

Dime una cosa, ¿qué es lo peor que podría pasar si te muestras tal y como eres?

La controversia viene cuando te paras a pensar cómo eres.

Tranquil@, no eres la única persona que no sabe cómo es.

Lo más común es haberlo escondido tan bien que ni tú mism@ sabes dónde has puesto esa parte genuina de ti.

Para empezar a encontrarte y mostrarte, empieza por desearlo de verdad, por sentirlo.

Te propongo un ejercicio muy fácil y que da resultados sorprendentes.

Todos disponemos de una guía emocional interna, para conectar con ella tan solo siéntate en un lugar tranquilo, cierra los ojos y haz un par de respiraciones profundas.

Después ve diciendo internamente soy de tal o cual manera o estoy en un estado X.

Con cada frase que digas, siente qué emoción se despierta en ti, generalmente se va a manifestar en tu plexo solar, entre el diafragma y el esternón.

Si sientes alegría, liberación, paz, amor o relajación, esta frase se acerca mucho a ti.

Si por el contrario tus sentimientos son de pena, tristeza, dolor o rabia, esa frase es falsa, NO ERES ESO.

Este ejercicio sirve tanto para afirmaciones positivas como negativas y va a ayudarte a ir viéndote y dándote verdad sobre ti.

Me encantará saber cuál ha sido tu experiencia con esta herramienta y si te ha sorprendido alguna emoción que no esperabas.

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