Nuestro sistema inmunológico nos defiende

¡Te has dado cuenta!, todos los inviernos ocurre lo mismo.

Se inicia una especie de epidemia, digamos por ejemplo del virus de la gripe, donde todo el mundo acaba con síntomas como de un resfriado común, pero más virulento, y del que pocos se salvan.

Es entonces cuando se empieza a hablar de vacunas, fármacos antigripales, de la fiebre tan elevada que hemos tenido, etc… con el consiguiente aumento de anuncios de remedios antigripales farmacéuticos.

Pero muy pocos se cuestionan qué ocurre en nuestro organismo para que se desarrolle tal proceso infeccioso y cómo fortalecer nuestro sistema inmune para estar prevenidos ante posibles infecciones.

Llegado este momento es cuando muchos expresan sus dudas sobre la eficacia de la medicina naturista y los recursos que utiliza para la curación de enfermedades.

¡Voy a abordar este tema para arrojar un poco de claridad al asunto!

Ya sabemos cuáles son los síntomas característicos de la Gripe, por todos conocidos, porque en un momento u otro de nuestra vida los hemos padecido, a saber: fiebre, acompañada o no de escalofríos, dolor de garganta, tos, mucosidad nasal, dolores musculares, dolor de cabeza, cansancio, etc…

Pero eso son Síntomas, es decir, funciones anormales con las que la enfermedad se manifiesta, en su conjunto los llamamos síndrome. Son indicadores de alarma de que algo ocurre en nuestro organismo y hay que saber interpretarlos. La importancia está en saber diferenciarlos de la causa primaria, que ha generado que el cuerpo despliegue sus defensas en forma de síntomas.

Es muy común que se vaya buscando un fármaco o remedio “contra” la gripe, “contra”  la diabetes, “contra” la ansiedad…

La cuestión es que la enfermedad no es una cosa o entidad ante la que hay que luchar.

Es un acto de vida, es un mecanismo de reacción del organismo, de adaptación, ante la desarmonía de nuestra vida por incumplimiento de las leyes naturales, que están ahí, para descubrirlas y conocerlas (su desconocimiento no exime de su cumplimiento), y que nos ofrecen los síntomas como lenguaje de comunicación, para que corrijamos el desequilibrio y volvamos a la senda de la salud.

Por esto decía el doctor Ruiz Ibarra que “la enfermedad no se cura combatiendo el mal, sino creando salud”

En definitiva, lo que produce y mantiene la salud, es lo que sana al enfermo. No hay que ir en contra de nada, solo conocer la causa que origina la enfermedad, y facilitar las reacciones orgánicas defensivas.

Sistema Inmune

El Sistema Inmunológico es el sistema de defensa natural de nuestro organismo para defendernos del ataque de un antígeno.

Está estructurado a través de un eje inmunológico, con diferentes órganos y sistemas que ponen en marcha, por fases, las posibles respuestas inmunológicas. Como si de un ejército se tratara, tiene su cuartel general y sus diferentes bases militares (ganglios linfáticos) repartidas por todo el organismo.

Solo una respuesta bien organizada, específica y eficaz, por parte de nuestras defensas, es capaz de atacar y destruir los antígenos. Por el contrario, si los sistemas están dañados, el antígeno podrá colonizar alguna zona de nuestro organismo, generando así una enfermedad, cuyos síntomas dependerán del órgano afectado, pudiendo provocar una disfunción progresiva y degenerativa, que pueda llegar a ser crónica.

No obstante, el microbio no es la causa, por sí mismo, de la enfermedad, y sí el desequilibrio existente en el terreno orgánico, en tu cuerpo.

Entre las causas que debilitan a nuestro Sistema Inmunológico están:

  • Los fármacos.

  • Las vacunas.

  • La anestesia general.

  • La música agresiva.

  • Los traumas emocionales

  • Etc…

El Sistema Inmunológico en estado de equilibrio, contiene el potencial suficiente para defendernos de todos los antígenos que existan y tengamos en nuestra inmunidad innata.

La medicina alopática, que utilizamos en occidente, tiende a ser supresiva, es decir, intentar hacer desaparecer los síntomas (represión) generando cada vez más un peor funcionamiento de los mecanismos que actúan como indicadores de alarma. Esta supresión de síntomas es el verdadero motor de las enfermedades crónicas que afloran como plagas en la actualidad, y que algún día causará un crack sanitario.

¿Y tú, que haces para fortalecer tu Sistema Inmunológico?

Déjanos tus comentarios, nos encantará leerlos!